El ojo vago es un problema de la infancia que, cogido a tiempo, tiene muy buena solución. Pasada cierta edad es mucho más difícil de corregir, por eso urge detectarlo pronto.

El ojo vago, o ambliopía, es uno de los motivos más importantes para revisar la vista de los niños pronto. Ocurre cuando un ojo no desarrolla bien la visión durante la infancia, y el cerebro se acostumbra a tirar del otro. El niño no se queja, porque ve con el ojo bueno, y por eso muchas veces pasa desapercibido hasta que ya cuesta más corregirlo.
Suele deberse a que algo impide que ese ojo forme una imagen nítida durante los años de desarrollo:
La visión se desarrolla en los primeros años de vida. Dentro de esa ventana, el ojo vago tiene muy buena solución. Pasada esa etapa, recuperarlo es mucho más difícil. Por eso una revisión a tiempo es tan importante, aunque el niño parezca ver bien.
En la revisión infantil comprobamos cómo ve cada ojo por separado y detectamos si hay ojo vago o un estrabismo detrás. Corregimos la graduación si la hay y trabajamos la estimulación del ojo, a veces con terapia visual, y derivamos al oftalmólogo cuando el caso lo necesita.
Llevamos desde 1973 explorando la vista de los niños de Cádiz con paciencia. Detectar a tiempo un ojo vago es de las cosas que más agradecen las familias con el tiempo.
Cuanto antes, mejor. Una revisión en edad preescolar ayuda a detectarlo dentro de la etapa en la que tiene mejor solución, aunque el niño parezca ver bien.
Detectado a tiempo, en la infancia, suele corregirse muy bien. El tratamiento depende de la causa e incluye corregir la graduación y estimular el ojo, con seguimiento.
Puede ir de la mano: un ojo que se desvía puede acabar en ojo vago. Por eso valoramos las dos cosas juntas y derivamos al oftalmólogo cuando hace falta.
La revisión infantil es gratuita y sin compromiso.
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