La pérdida de audición llega tan despacio que quien la tiene suele ser el último en notarla. Muchas veces son los de alrededor los que lo ven primero.

La pérdida de audición rara vez llega de golpe. Va poco a poco, quitándote primero los sonidos agudos y las conversaciones con ruido de fondo, hasta que un día te das cuenta de que te pierdes cosas. No es para alarmarse, pero sí para comprobarlo, porque cuanto antes se actúa, mejor.
Oír bien es seguir conectado a la gente. Cuando cuesta entender, uno se va apartando de las conversaciones y de los planes sin querer, y eso pesa. Además, el oído y el cerebro se acostumbran mejor a una solución cuanto antes se pone, por eso el tiempo juega a favor.
El primer paso es fácil y no cuesta nada: una prueba auditiva. En unos minutos sabemos si hay pérdida y de qué tipo. A partir de ahí, con calma y sin compromiso, vemos qué te conviene, desde no hacer nada de momento hasta un audífono si hiciera falta.
En Albarracín, en la Avenida Ana de Viya desde 1973, tienes un gabinete de audiología con el trato de siempre. Un sitio de confianza al que ir sin presión, para salir de dudas.
A partir de los 50 es buena idea revisarlo de vez en cuando, y antes si notas cualquiera de las señales. Es como la vista, mejor ir comprobando.
Depende del tipo. Muchas veces no se recupera lo perdido, pero sí se puede compensar muy bien con la solución adecuada. Por eso importa detectarla pronto.
No, la prueba y el asesoramiento son gratuitos y sin compromiso.
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